¿Y cómo llegó esto? Cinco sorpresas sobre la conservación del yacimiento arqueológico de La Fortaleza

 

La Arqueología de Gran Canaria es diferente. Eso lo sabemos. Y cada yacimiento que estudiamos nos da una sorpresa, y eso al menos para nosotros, la convierte en más interesante aún.

Esto también lo podemos aplicar a los yacimientos arqueológicos. Todos son importantes, todos necesarios para explicar un trocito de nuestra Historia Antigua, de nuestro Pasado, de eso no hay duda. Pero a veces algunos sorprenden no solo por la cantidad de datos, sino por la variabilidad de los mismos. Haciéndonos que nos preguntemos cómo es posible que toda esa riqueza arqueológica haya llegado hasta nosotros y no se haya perdido, ya sea fruto del expolio y el coleccionismo, de desarrollismo mal entendido o simplemente, por la erosión y el paso inexorable del tiempo.

Uno de estos casos es el yacimiento arqueológico de La Fortaleza (Santa Lucía de Tirajana, Gran Canaria), conocido y visitado por estudiosos y arqueólogos desde el siglo XIX, zona de plantación de cereales, lugar de celebraciones durante el último tercio del siglo XX… con todo esto y más, el yacimiento con apenas un par de prospecciones e intervenciones arqueológicas está proporcionando datos que todavía hoy nos preguntamos cómo han llegado hasta nosotros ¡Y tan encantados que estamos de que sea así!

 


“Es la construcción canaria mejor que hasta ahora he podido ver. El ajuste de las piedras supone un trabajo de paciencia muy grande”


Si hacemos una lista de aquello que más nos llama la atención, estos serían el top five de esas “cosas” que nos hacen levantar la ceja y esbozar una sonrisa, ¡aquí están!:

1.Braseros

Fueron llamados así por Victor Grau Bassas, médico y cofundador de El Museo Canario, siendo, además, su primer conservador. Cuando las visitó dijo ” Es la construcción canaria mejor que hasta ahora he podido ver. El ajuste de las piedras supone un trabajo de paciencia muy grande” ¡Casi 140 años después seguimos diciendo lo mismo! Además, su intuición era que dichos “braseros” configuraban algo mucho mayor, un gran Almogarén, que para él era toda La Fortaleza Grande. Si bien es cierto que siguen existiendo, estos han sido víctimas de varios expolios recientes, así como modificaciones y graffitis modernos.

Yacimiento de La Fortaleza Grandes
Estructura en la cima de la Fortaleza Grande (Santa Lucía, Gran Canaria)

 

2.Silos

En el lado de poniente de La Fortaleza Grande existen algunos silos que han sido reutilizados por cabras hasta hace bien poco. Aún así, estos silos conservan una gran cantidad de las argamasas que cubrieron antaño esas paredes. Y en muchas de estas argamasas nos aparecen pequeñas sorpresas en forma de semillas que nos ha permitido datar su cronología. Ahora sabemos gracias a una semilla de cebada que La Fortaleza tenía los silos llenos en el siglo XII.

Argamasa del yacimiento arqueológico de La Fortaleza, Gran Canaria
Detalle de argamasas con semilla obtenida de uno de los silos de La Fortaleza

 

 3.Túmulos

Conocíamos la existencia de cuevas funerarias en el yacimiento,

Cueva funeraria expoliada en La Fortaleza, Gran Canaria
Cueva funeraria expoliada

muchas de ellas expoliadas en épocas más o menos recientes. Sin embargo, la sorpresa nos la llevamos durante los trabajos arqueológicos llevados a cabo en el 2012. Aparecieron unas estructuras que nos hacen pensar en posibles túmulos funerarios. Estos estaban tapados bajos toneladas de piedras que fueron acumuladas para liberar el suelo para los cultivos de la zona. Esto permitió la protección de estas estructuras. Si bien no han aparecido restos humanos en estos hay varias pistas que nos hacen pensar en que estas construcciones son posibles túmulos funerarios ¡Pero eso para otro día!

4. Poblado de casas

Al igual que los túmulos, las excavaciones arqueológicas del año 2012 y las del 2015 nos han permitido redimensionar el tamaño del yacimiento. Si bien los trabajos arqueológicos de Rosa Schlueter excavó una de estas estructuras el alcance estaba por vislumbrarse.

Estructuras arqueológicas pertenecientes al Poblado de La Fortaleza, Gran Canaria
Estructuras arqueológicas pertenecientes al Poblado de La Fortaleza

La retirada de piedra realizada en el año 2012 por Tibicena. Arqueología y Patrimonio SL permitió reconocer no solo varias construcciones de diferente tipología, sino un plan organizativo de todo el lugar. La excavación del año 2015 ahondó más en esta idea, recuperándose siete estructuras no conocidas hasta el momento, teniendo, entonces, la confirmación de estar delante un gran poblado de casas de piedra de época aborigen.

5. Pinturas rupestres:

El yacimiento de La Fortaleza no estaba en ningún catálogo ni inventario donde se hablara de pinturas rupestres. Habían pasado totalmente desapercibidas. Los trabajos de inventario iniciales permitieron recoger al menos cuatro cuevas con restos de pinturas.

Pinturas rupestres en el yacimiento arqueológico de La Fortaleza (Gran Canaria)
Argamasas y pinturas (almagre)

Rojo, blanco y negro son los colores utilizados, sin que se aprecie a simple vista dibujos o formas geométricas. Sin embargo, el alcance limitado de estos trabajos iniciales no nos ha permitido profundizar en su conocimiento. Además, muchas de estas están altamente degradadas, a lo que hay que sumar varios atentados patrimoniales.

 

Bueno, para abrir boca ya tenemos… pero podrían ser muchas otras cosas: grabados rupestres, las paredes sobre la cima de La Fortaleza Grande, los diferentes tipos de ritos funerarios detectados, el propio estado de conservación del yacimiento, etc. ¡Pero eso para otro día! De momento pensemos en lo que tenemos y como conservarlo, así nadie más tendrá que hacerse la pregunta ¿Alguien me explica cómo se conservó esto? ¡Vamos a ponérselo fácil!

 

Sobre el Paisaje Cultural, los lugares perdidos y Sabina

El Plan Nacional de Paisaje Cultural define aquel como el “resultado de la interacción en el tiempo de las personas y el medio natural, cuya expresión es un territorio percibido y valorado por sus cualidades culturales, producto de un proceso y soporte de la identidad de una comunidad“.

Se entiende el paisaje cultural como una realidad dinámica, consecuencia de los diferentes procesos a lo largo del tiempo en un mismo territorio, donde intervienen tanto componentes naturales y culturales, materiales e inmateriales, tangibles e intangibles.

Llevado a nuestra cotidianidad, imagínate tu barrio, tu pueblo, la casa que siempre estuvo ahí, o un árbol donde quedabas con los amigos, y que un día de repente desaparece. Es como si en ese momento te arrancaran algo, como si parte de tus recuerdos, de tu historia personal se hubiese volatilizado. Ya no existirá más ese rincón donde jugabas, ni podrás explicar qué allí te dieron el primer beso o te rompieron por primera vez el corazón. Tus recuerdos, tu memoria han quedado deslocalizados ¡Como tú en ese momento! Perdido como un torero al otro lado del telón de acero.

Ahí tienes tu Patrimonio Cultural, un lugar, construido o no, que percibes y sientes como tuyo al que incorporas unos valores con los que te identificas tú y/o tu entorno inmediato. Por desgracia, nos damos cuenta de la importancia que tenía esa casa, ese árbol, ese yacimiento que siempre estuvo ahí cuando desaparece. Y ya no hay vuelta atrás.


¡Como tú en ese momento! Perdido como un torero al otro lado del telón de acero.


Afortunadamente, hoy somos capaces de poner nombres y apellidos a esos sentimientos de extrañeza cuando desaparece algún elemento de nuestro entorno inmediato con el que entablamos una relación identitaria. Por ello, es posible anticiparnos a la desaparición de ese Patrimonio.

Ese es uno de los motivos por el que este año se celebró el pasado día 18 de abril, el Día internacional de Los Museos con la temática dedicada a los Museos y Paisaje Cultural. Los museos amplían sus miras y deben de dejar de mirar hacia dentro, hacía sus “tesoros” ¡Mi tesoro como decía el Gollum! ¡Y así, pasó lo que pasó!

Gollum

Desde la Arqueología es tan importante la pintadera, el ídolo, la cerámica, como el contexto donde aparece, es decir, el propio yacimiento; e incluso el lugar donde se ubica es vital, está allí por una motivación concreta que en algunos casos reconocemos y en otros debemos descubrir.

A nadie se le escapa que los podomorfos de Tindaya están ahí por la majestuosidad de la propia Montaña, que sobresale monumental sobre la gran llanura de Esquinzo. La montaña es, en sí misma, la memoria de esa idea, de ese pensamiento, del tiempo, de la identidad… Y vaciarla, como pretenden algunos, es arrancarle el corazón, matarla, robarle el sentido al grabado, a esos pies en la piedra;  es dejarla tal y como nos quedamos tú y yo cuando en vez del solar de juegos de nuestra niñez nos encontramos con una sucursal del Banco Hispano Americano… pero para algunos es fácil, no tienen corazón ni han escuchado a Sabina.