Sobre el Paisaje Cultural, los lugares perdidos y Sabina

Yacimiento de La Fortaleza Grandes

El Plan Nacional de Paisaje Cultural define aquel como el “resultado de la interacción en el tiempo de las personas y el medio natural, cuya expresión es un territorio percibido y valorado por sus cualidades culturales, producto de un proceso y soporte de la identidad de una comunidad“.

Se entiende el paisaje cultural como una realidad dinámica, consecuencia de los diferentes procesos a lo largo del tiempo en un mismo territorio, donde intervienen tanto componentes naturales y culturales, materiales e inmateriales, tangibles e intangibles.

Llevado a nuestra cotidianidad, imagínate tu barrio, tu pueblo, la casa que siempre estuvo ahí, o un árbol donde quedabas con los amigos, y que un día de repente desaparece. Es como si en ese momento te arrancaran algo, como si parte de tus recuerdos, de tu historia personal se hubiese volatilizado. Ya no existirá más ese rincón donde jugabas, ni podrás explicar qué allí te dieron el primer beso o te rompieron por primera vez el corazón. Tus recuerdos, tu memoria han quedado deslocalizados ¡Como tú en ese momento! Perdido como un torero al otro lado del telón de acero.

Ahí tienes tu Patrimonio Cultural, un lugar, construido o no, que percibes y sientes como tuyo al que incorporas unos valores con los que te identificas tú y/o tu entorno inmediato. Por desgracia, nos damos cuenta de la importancia que tenía esa casa, ese árbol, ese yacimiento que siempre estuvo ahí cuando desaparece. Y ya no hay vuelta atrás.


¡Como tú en ese momento! Perdido como un torero al otro lado del telón de acero.


Afortunadamente, hoy somos capaces de poner nombres y apellidos a esos sentimientos de extrañeza cuando desaparece algún elemento de nuestro entorno inmediato con el que entablamos una relación identitaria. Por ello, es posible anticiparnos a la desaparición de ese Patrimonio.

Ese es uno de los motivos por el que este año se celebró el pasado día 18 de abril, el Día internacional de Los Museos con la temática dedicada a los Museos y Paisaje Cultural. Los museos amplían sus miras y deben de dejar de mirar hacia dentro, hacía sus “tesoros” ¡Mi tesoro como decía el Gollum! ¡Y así, pasó lo que pasó!

Gollum

Desde la Arqueología es tan importante la pintadera, el ídolo, la cerámica, como el contexto donde aparece, es decir, el propio yacimiento; e incluso el lugar donde se ubica es vital, está allí por una motivación concreta que en algunos casos reconocemos y en otros debemos descubrir.

A nadie se le escapa que los podomorfos de Tindaya están ahí por la majestuosidad de la propia Montaña, que sobresale monumental sobre la gran llanura de Esquinzo. La montaña es, en sí misma, la memoria de esa idea, de ese pensamiento, del tiempo, de la identidad… Y vaciarla, como pretenden algunos, es arrancarle el corazón, matarla, robarle el sentido al grabado, a esos pies en la piedra;  es dejarla tal y como nos quedamos tú y yo cuando en vez del solar de juegos de nuestra niñez nos encontramos con una sucursal del Banco Hispano Americano… pero para algunos es fácil, no tienen corazón ni han escuchado a Sabina.

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