Sobre el estudio de la arqueología ritual, la brújula del chino y el jarrón de mi casa

La Arqueología es una disciplina que intenta recuperar y explicar el pasado a través de los restos materiales. El estudio de esos contextos arqueológicos en los respectivos yacimientos, acompañados de las dataciones de los mismos y estudios pormenorizados (estudios de la cerámica, de la industria lítica, de los carbones-antracología– o las propias semillas –carpología) nos permiten reconstruir los diferentes ámbitos de vida y muerte de las sociedades pasadas.

Sin embargo, esto que parece muy evidente a veces no está del todo presente en los diferentes trabajos presentados, ya sea de profesionales de la arqueología o de simples aficionados al estudio e interpretación del pasado.

Nos referimos a todos esos estudios, análisis y opiniones donde todo lo descubierto y conclusiones se resumen “ES RITUAL” .

Arqueología y Ritual
¡Qué nos gusta!

 

¿Que buscamos como hablamos de ritual?

Muchas veces lo ritual es el saco de fondo ante manifestaciones arqueológicas que no entendemos o no llegamos a entender totalmente. Algunos autores exponen  desde un enfoque funcional como identificar lo ritual desde la Arqueología, sobre todo para sociedades complejas. De forma resumida podrían identificarse estos lugares vinculados basándonos en el registro arqueológico que configuran dichos ritos:

  1. Captación de la atención: Cualquier culto, rito o celebración religiosa conlleva la existencia de un lugar, puede ser una montaña o un templo, que fijan la atención de las personas que allí acuden.

    Tindaya, Arqueología
    ¡Tindaya ya es un monumento!
  2. Presencia de la divinidad: Puede estar presente en un grabado o pintura o representada en alguna forma o imagen.

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    ¿Idolo?
  3. Participación y ofrendas: La participación activa conlleva el movimiento, y muchas veces la comida y bebida. Así como sacrificios o regalos a partir a la divinidad.

    Ritual vinculado a la Comida
    Yacimiento del Tejar, Santa Brígida. ¿Ritual vinculado a la comida?

Sin embargo, esto no es tan fácil. Ni los yacimientos aparecen tal y como los abandonaron, ni tenemos el registro completo. Muchos yacimientos que hoy son catalogados para Gran Canaria como rituales, santuarios o almogarenes lo son porque históricamente han sido tratados como tales sin que apenas haya una revisión crítica de los mismos. ¿Son lo mismo La cima de La Fortaleza Grande, que Risco Caído, que Candiles, el Bentayga, El Pajarcillo, La Cueva de las Estrellas? ¿Todos estos yacimientos son un almogaren? Creemos que no.

Casi todas las referencias existentes se basan en documentación escrita de carácter etnohistórico. Es decir, a diferentes fuentes escritas coetáneas algunas al momento de la conquista, otras bastantes posteriores a la misma. Esto dificulta el análisis ya que no podemos extrapolar de forma directa el contenido de esta documentación a una realidad social muchas veces de siglos anteriores.

Es por eso que la Arqueología debe afinar en el método y la contrastación de sus hipótesis. No arrimar datos, como si de ascuas se trataran (e ignorar otros) para mantener una idea preconcebida que de examinarse con cierto rigor no se mantendría de pie.

Lamentablemente, la Arqueología y la Historia, es como el fútbol, todo el mundo sabe. Todo el mundo es entrenador. Así, existen muchas personas que cualquier grabado, acumulación de piedra, cazoleta o similar es asimilado de inmediato al mundo del ritual.


La Arqueología y la Historia, es como el fútbol, todo el mundo sabe. Todo el mundo es entrenador


Yo estoy alineado, tu estas alineado, el esta alineado….

¿Y qué decir de las alineaciones? Todo está alineado. Estos grabados están orientados con el Teide, igual no se ve desde esta isla, ¡pero sabemos que por aquella zona cae!; otras con el equinoccio, ¡da lo mismo! ¡Está alineado!; o esta peña está orientada hacia aquel yacimiento tan importante, ¿Pero si la peña es natural? No, es importante, es ritual, ¿no ves que está alineada?

Y puede que haya cosas alineadas. No decimos que no. Pero primero hay que tomar mediciones con aparatos topográficos ¡No vale un mapa escala 1.25.000 y una brújula comprada en el chino de la esquina! Sino partiremos de un error de base enorme. Unos malos cimientos conllevan una mala construcción.

Brújula
Brújula del chino

Además, este tipo de planteamientos conlleva la aceptación de varias premisas de difícil aceptación, al menos para nosotros. Por un lado, se relega el papel del aborigen a una persona constantemente dependiente de rituales y lugares ritualizados. Sabemos por la antropología y etnografía comparada, que hablamos de sociedades indivisas, tal y como proponía Pierre Clastre, donde no existen cajones que separen lo económico, de lo social, de lo político o de lo religioso. Hablamos de sociedades ritualizadas. Pero de ahí a imaginárnoslos mirando todo el día para el cielo, acechando las salidas y las puestas de sol…

Por otro lado, muchas veces, algunas veces de forma tangencial, estas opiniones se mezclan con el misterio (¡Cómo éramos pocos….!). Y se mezclan antiguas civilizaciones, mitos, leyendas y alguna que otra civilización extraterrestre por descubrir. Con este pensamiento relegamos el papel de los que nos precedieron a un papel de secundarios, de subalternos en la Historia. Porque básicamente, algunos piensan que:


¡nuestros aborígenes son unos venidos a menos, porque mira tú que pirámides construyeron para acabar luego viviendo en unas cuevitas de nada! ¡No somos nadie!


 

Arqueología, extraterrestres
¡Egipcios ni que egipcios! ¡Los extraterrestres hombre!

En definitiva, el mundo ritual es importante, fue importante y seguirá dentro de los estudios arqueológicos. Sin embargo, la Arqueología o es método o no es nada. Todo no vale, por muy alineado que esté.

Por cierto, cuando abro la ventana de la fachada norte de mi casa y entra el sol, ilumina un jarrón que está alineado con un espejo que tengo en la pared, y con el norte magnético… ¡Tengo que hacerme con la brújula ya! Pero da lo mismo ¡Seguro que es ritual! ¡Total, todo está alineado! ¡Está todo claro!

7 opiniones en “Sobre el estudio de la arqueología ritual, la brújula del chino y el jarrón de mi casa”

  1. Nos toca… tengo un negocio, que para el/la que lo conoce, tiene mucho de patrimonial aunque no se le reconozca su valor. En este negocio oigo continuamente aberraciones sobre la historia y sobre la prehistoria de Canarias, alucinaciones hechas palabra de personas con formación universitaria, que cada vez más reconozco que creo que les apasionan la historia de estas islas, pero les da complejo no conocerla y siempre hablan de sus viajes y denostan el propio patrimonio. Escucho y callo. Callo porque sólo me dan ganas a decir que …”porque no les mandan un diazepan a alguien que tenga gripe o porque no aprueban a un niño/a que diga que dos y dos son nueve”. Nos toca… estudiamos una carrera maravillosa que crea complejos a nuestro alrededor… Nos toca…poco a poco ayudar a que desaparezca esa enfermedad… Y si…creo firmemente que este solsticio confirma la teoría de la sombra del jarrón. Salud

    1. ¡Hola Julián! Claro que tu negocio tiene mucho de Patrimonio ¡Cómo que es una ermita del siglo XVI! ¡Y tienes los mejores quesos de la isla en tu tienda! Y totalmente de acuerdo con tu argumentos… ¡ya nos va tocando!

  2. Cierto es, qué duda cabe, pero no menos cierto es que la arqueología y las fuentes etnohistóricas, exclusivamente no son las únicas evidencias sobre las que aplicar el método científico. Hasta hace no mucho, los arqueólogos miraban casi exclusivamente al suelo y las paredes de las estructuras y cuevas. Luego pasaron a percibir la posibilidad de que algunas de esas estructuras tuvieran relación con elementos de la bóveda celeste y también miraron al cielo, primero de día y más tarde de noche. Para los antiguos canarios, como para todas las culturas antiguas, el conocimiento de la bóveda celeste de cara a predecir fenómenos atmosféricos y establecer los calendarios imprescindibles para las cosechas o para el ganado, era fundamental. Conocer la dinámica y significación de los elementos del cielo y su relación con las estaciones es, cuando menos, imprescindible. Las fuentes etnohistóricas en Canarias, si bien son de vital importancia, tienen enormes lagunas y limitaciones, cuando no han sido reescritas o sencillamente han desaparecido muchas de las mismas, sin embargo, la historia oral, de tanta importancia, ha sido y es denostada, cuando no demonizada, por muchos arqueólogos e historiadores. Eso sin hablar de la lingüística, ciencia que aporta, sin lugar a dudas, elementos muy interesantes de análisis que tienen que ver con la toponimia y voces indígenas que han llegado hasta hoy o hasta hace pocos siglos (y que los archivos nos la devuelven) y que también ha sido completamente marginada. Los esfuerzos por acercarse (con todas las cautelas necesarias) a la cosmovisión amazigh (cultura de la que provenían los indígenas canarios), tratando de adentrarse en las visiones de esa cultura animista y milenaria, tampoco se ha dado, en la mayoría de los casos, de la manera que en mi modesta opinión, debería haberse desarrollado. Otras ciencias como las matemáticas, por ejemplo, no han sido tenidas en cuenta, hasta hace bien poco, a la hora de analizar elementos donde se repetían determinadas figuras geométricas como las pintaderas, juegos de mesa grabados en la roca y pinturas como la de la Cueva Pintada. Este escenario genera que casi lo único que puedan hacer es describir una serie de estructuras y bienes inventariables y efectuar hipótesis (cuando no simples conjeturas, que no son pocas) acerca de los posibles usos de un determinado espacio, lo que deja, a mi juicio, una visión limitada de la vida y cosmovisión de los indígenas canarios y da pie, por otra parte, a que aficionados (bienintencionados, malintencionados y frikis) ocupen el lugar que debería ocupar la ciencia histórica si se tratara con valor y con generosidad a la hora de establecer puentes con otras disciplinas científicas. Sin embargo, no todo son limitaciones ya que no podemos negar los avances en los estudios específicos de cuestiones que hasta hace bien poco no se tenían en cuenta: las huellas en los restos óseos, el análisis del contenido de las arcillas con que se levantaban las vasijas, el estudio y conocimiento de las especies vegetales presentes en los graneros y ajuar doméstico, etc. Esperemos que continúen sin titubeos y con generosidad tendiendo puentes entre diferentes disciplinas científicas para que entre todas puedan construir una visión más global e integradora de nuestra Historia Antigua.

  3. Envié ayer una opinión (respetuosa) al respecto del artículo y no la han publicado. Me gustaría saber, si puede ser, el por qué. Gracias.

  4. No he estudiado arqueología, pero me gusta la lógica y si a lo mejor hay una casa alineada con la salida y/o puesta de sol era sencillamente para tener más luz dentro de la vivienda.
    Saludos

  5. Pingback: Bitacoras.com

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