De fetiches, pastiches y el Nexus 6 en la Arqueología de Gran Canaria

Hay elementos de la Arqueología de Gran Canaria que se han transformado en iconos de ese Pasado: Pintaderas, ídolos o momias son un ejemplo de estos fetiches.  ¡Y seguro que no tenemos que convencerte!

Esta adoración “cuasi religiosa”, que se siente por dichos elementos ha sido la inspiración de más de un artista canario. Así en muchos de estos objetos, reconocidos como icónicos, se reconoce representada, aún siendo una parte, la totalidad de extinta cultura aborigen.

Poniéndonos densos

Esta representación la tenemos en las arpilleras de Manolo Millares, inspiradas en las momias; las pintaderas en la obra de Néstor Martín-Fernández de la Torre o los ídolos en las pinturas del gáldense Antonio Padrón.

Arte Arqueología Canaria, Gran Canaria, Fetiche
“Cuadro nº 48” (1957) de Manolo Millares e “Ídolos Guanches” (1967) de Antonio Padrón

Estas obras, trascienden el significado de las piezas arqueológicas de forma que los diferentes autores las contextualizan dentro de un ámbito diferente y contemporáneo, creando nuevos significados que van más allá de los meramente históricos (¡Léelo otro vez, porque es un poco espeso!).

Esos iconos, han ido más allá de su aparición en obras de arte, también han invadido nuestra cotidianidad: tatuajes, fachadas de casas, parterres, ropa, galletas, llaveros, pendientes, pegatinas, chocolate,…  ¡y más! ¿Y eso está bien? Está bien desde luego, significa una identificación de mucha gente con el pasado aborigen. Sin embargo, si les preguntamos a esas personas ¿Sabrían decirnos para que servían? ¿Dónde se han encontrado?

Arqueología Canaria, Gran Canaria, La Fortaleza
De la Arqueología Canaria a la Arqueología comestible… ¡somos unos postmodernos”

O yendo más allá, ¿Cómo era la sociedad que las generó? Posiblemente, muchos dirían que es de los Guanches y más anchos que Pancho… y es que posiblemente el uso y abuso, en este caso, de las pintaderas, puede conllevar el vaciado de significado, quedándonos solamente con sus valores estéticos ¡Porque bonitas son un rato! ¡A ver quién dice que no! ¡Y comestibles más aún!

A la hoguera con el arqueólogo:

¿Algún culpable en la sala? Pues sí; los profesionales de la Arqueología. O Quizás, en la actualidad, no tanto los profesionales actuales de este gremio, sino los padres de la Arqueología en Gran Canaria. ¿Por qué? La disciplina arqueológica, nace en esta isla con El Museo Canario (¡por poner un hito!) y casualidad de las casualidades muchos eran médicos ¿Y a qué se dedicaron a buscar esos médicos? Cráneos. Ya no el cuerpo entero ¿Para qué? Sólo cráneos. Si no, visita la sala Verneau de El Museo Canario, está tal y como la crearon…  ¡es como estar en Holocausto Caníbal, pero sin empalamientos! ¡Bueno! ¿Pero a quién no le gusta esa sala?

Sala Verneau, El Museo Canario, Arqueología Canaria, Gran Canaria
Sala Verneau… Una orgía de cráneos… ¡pero hay que reconocer que nos mola!

Además, coincide esta época y las posteriores con la búsqueda de las diferentes razas, aquellos que buscaban mediterránoides y cromañoides. ¿Te acuerdas? Pero no sólo por cráneos se desvivían… pintaderas e ídolos entraron en el museo en esta época ¡Bueno! Y alguno que fue de estranjis a Francia… que se lo pregunten al amigo Verneau…

¡Y de esos polvos estos lodos!. No sabríamos explicar como del interés científico y académico en la Arqueología Canaria se traspaso al resto de la sociedad, para que todo el mundo quiera tener un cráneo o un ídolo en encima del televisor ¡Aunque hoy en día o lo pegas con silicona o no va! ¡Son tan finitas! ¡Qué ni el paño de encaje de la abuela se mantiene!

Posiblemente, la visibilización y preocupación solo por esta parte del Patrimonio de la Arqueología de Gran Canaria fue la que convirtiera estos objetos arqueológicos en iconos y en fetiches buscados por todos, dando paso al nacimiento del expoliador.

Del fetiche al pastiche:

Este coleccionismo inicial de los primera Arqueología Canaria dio como lugar la sobrerrepresentación y valoración de unos elementos frente a otros. ¡Pero el desaguisado no paró ahí!. La Arqueología vio nacer a otros personajes, algunos puros expoliadores, otros camuflados de “canariólogos” y pillalotodos que a partir de cuatro lecturas y la connivencia de la administraciones de la época hicieron sus colecciones privadas.

Un caso diferente fue el del párroco teldense Pedro Hernández Benítez. Este era comisario local de Telde y ayudó al Comisario provincial Jiménez Sánchez en varios trabajos y publicaciones. Éste fue destituido a principio de los años 50 de su cargo por su afán coleccionista ¿Las manos demasiado largas?

Arqueología Canaria, Padre Baez Gran Canaria
Personaje que no merece ser nombrado. Podríamos intentar hacer un chiste pero no tendría ninguna gracia.

¿Y si revisamos la cabeza de cierto cura de boina amarilla que no dice más que disparates sobre nuestra Arqueología? Esa es otra forma de pastiche

Esas colecciones dieron lugar a “museos” donde el  pastiche, la mezcla indiscriminada de restos arqueológicos era costumbre. La máxima era “entre más mejor”. Un ejemplo de estos sería la Fundación Museo Castillo de La Fortaleza El Hao. La exposición parece nacida en el siglo XIX, sin embargo se inició a mediados del siglo pasado. Cuerpos con más de dos piernas, retazos de varias esteras de junco para  componer un bolso, “pinchos morunos” de huesos…

Cada expolio, un Nexus 6 que muere

Afortunadamente, todo esto se empieza a superar y tales esperpentos entran en la fase final de su existencia. Sin embargo, la Arqueología debe hacer todavía mucha pedagogía explicando que los bienes arqueológicos pertenecen a algo mayor, intangible e inabarcable. Llamémoslo Patrimonio Cultural, Paisaje o Identidad. Sino seguiremos apareciendo expoliadores.

Y esto no se puede robar, ¡y no nos lo pueden robar! Cada expolio, cada material perdido es un trocito de nuestro pasado, de nuestra identidad que desaparece. No podemos permitir que esto ocurra, sino tendremos que hacer nuestras las palabras del Nexus 6 de Blade Runner: “todos estos momentos se perderán,…se irán como lágrimas en la lluvia”.

¡Y ahora a comerme una pintadera de chocolate de las de Neketan que tan ricas que están!

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