RED DE MUSEOS
DE SANTA LUCÍA DE TIRAJANA
Museo de la Zafra
El complejo cuenta con más de 4.000 metros cuadrados estructurados en 12 salas y dispone de dos edificios. El museo está formado por doce salas donde encontrarás toda la información necesaria para conocer la importancia de este cultivo, las tradiciones que se originan a su alrededor y los cambios sociales que experimenta la sociedad canaria.
A lo largo de sus salas, el visitante emprende un viaje en el tiempo para descubrir cómo llegó el tomate a Canarias, los métodos de cultivo y comercialización, y el impacto que tuvo en la vida de los agricultores y sus familias. Asimismo, se exploran las innovaciones tecnológicas y las luchas sociales que transformaron esta industria con el paso de los años. Más que una exhibición sobre un producto agrícola, el recorrido por el museo nos habla del esfuerzo colectivo, de las tradiciones y de los cambios que definieron toda una época.
CI del Pastoreo
Este espacio etnográfico se localiza en Casa Pastores, población de la zona baja de Santa Lucía a la que dio nombre esta tradicional actividad productiva que aún en nuestros días continúa presentando un peso específico en la comarca del sureste de la isla de Gran Canaria.
¿Qué encontrarás en el Centro de Interpretación del Pastoreo?
Un espacio con 324 metros cuadrados dispuestos en una única planta, creado con la finalidad de difundir, proteger y conservar el patrimonio etnológico relacionado con la vida pastoril y especialmente el de la localidad de Casa Pastores. La visita te guía en un viaje alrededor de esta gran actividad económica y tradición, comenzando con nuestros principales protagonistas, las familias del pastoreo y su rebaño, formado por cabras y ovejas.
Museo del Gofio
En pleno casco antiguo de El Doctoral, en 1949, la familia formada por don José Pérez Gil y doña Francisca Ramírez Cruz levantan el Molino Pérez Gil, en honor a José. Se trata de un molino de fuego, movido por la fuerza de un motor.
Desde su fundación, el establecimiento de molienda ha jugado un papel muy importante, convirtiéndose en referente de todo el barrio. Poco a poco, el Molino de Pérez Gil fue creciendo y comenzó a satisfacer la demanda de la cada vez mayor población de Vecindario primero, después, del sureste de la isla, más tarde, de la isla de Gran Canaria y, finalmente, de toda Canarias.
A mayor demanda y mayor producción, el viejo molino se les iba quedando pequeño, por esa razón, en la década de los 80 se mudan al corazón de Vecindario, donde aún hoy día mantienen viva la tradición ancestral de la mano de las nuevas generaciones de la familia